Presencia histórica del tejo en Sierra Nevada

José Ramón Guzmán Álvarez[[#_ftn1|[1]]]

Departamento de Ingeniería Forestal, Universidad de Córdoba
ramonguzman@uco.es

RESUMEN DE LA PONENCIA


Para rastrear la presencia histórica del tejo en Sierra Nevada se han utilizado dos fuentes. Por un lado, los diarios y libros de viajes de los principales viajeros que recorrieron la sierra, principalmente botánicos, desde el siglo XVIII al XX. Por otro lado, los topónimos incluidos en la cartografía 1:25.000 y 1:50.000 de las hojas topográficas que incluyen a Sierra Nevada.

La utilidad de los topónimos como fuente de datación histórica es limitada puesto que desconocemos la fecha en que se bautizó o se aceptó el uso de un topónimo para nombrar un paraje. En el caso de las montañas meridionales andaluzas se cuenta, sin embargo, con una fecha que marca un límite inferior: la expulsión de los moriscos (1570) supuso una ruptura tan completa que tuvo implicaciones no solo en el territorio, sino en el reflejo de éste en los mapas. Si bien parte de los topónimos se conservaron (aunque en numerosas ocasiones transformados por la diferente fonética del castellano y el árabe) los nuevos pobladores tuvieron que renombrar el espacio geográfico en gran medida. El caso que nos ocupa, la presencia de tejo, es especialmente ilustrativo, porque la singularidad de este árbol (tanto por su hipotética escasez relativa como por su conspicua personalidad que impedía hacerle pasar desapercibido) lo convirtieron en una referencia ideal para etiquetar el territorio. De hecho, topónimos como barrancos del Tejo, fuente de La Teja o pago El Tejo o El Tejar son usuales en casi todas las montañas españolas.

Debido a que los viajeros seguían generalmente unos recorridos más o menos establecidos, este estudio se ha restringido al sector occidental de la Sierra comprendido en las Hojas 1027 y 1042 del Mapa Geográfico Nacional, extendiendo el ámbito de referencia más allá de la actual demarcación administrativa de Sierra Nevada a la vecina Sierra de la Contraviesa – Lújar, por el sur, y a la Sierra de Quéntar, por el norte. La cartografía revisada han sido las hojas 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional (edición de 2004) y las hojas 1:50.000 del Servicio Geográfico del Ejército (edición de 1994).

Si bien se han revisado una docena de autores que recorrieron Sierra Nevada durante los siglos XVIII y XIX, los textos que han aportado información sobre la presencia histórica del tejo han sido Francisco Fernández Navarrete (1732), Simón de Rojas Clemente (1804-1809), Charles Boissier (1839-1845), Maurice Willkomm (1847, 1882), Frank Pfendler d´Ottensheim (1849) y Johannes Rein (1899).

El primer autor citado, Fernández Navarrete, no se detiene de forma específica en la presencia del tejo en Granada, aunque describe detalladamente la vegetación de la sierra. En un pasaje de su obra referido a las aguas de Granada, incluye una curiosa localización del tejo:

A legua y media de Güéxar, al Levante, baja un arroyo grande de la Sierra a encontrarse con el Río de Aguas Blancas, a que llaman Arroyo del Tintín. A la parte Occidental de dicho arroyo y mirando al Mediodía, en unas peñas se ve la boca de una gruta muy profunda y del ancho de poco más de braza en cuadro y en su margen algunas yerbas de monte y un árbol de tejo

El segundo naturalista consultado que hace referencias al tejo es Simón de Rojas Clemente, un viajero ilustrado que visitó Sierra Nevada entre 1804 y 1805. Rojas Clemente cita la presencia del tejo (especificando que se encuentra con abundancia) en Cueva Humosa (paraje que se debió situar en el valle del río Genil cerca de Cabañas Viejas), en las Hoyas del Genil (apelativo que hace referencia a una de las antiguas dehesas del Genil sobre la Loma de la Cuna de los Cuartos entre el Barranco de San Juan y el Vadillo) en la dehesa del Camarate y en la Dehesa de San Jerónimo en el valle alto del río Monachil. Además constata su presencia en el río Guarnón, y en las dehesas del Camarate, del Dílar y en el Barranco de San Juan.

La situación del tejo a principios del siglo XIX debía ser ya precaria. En una anotación del día 5 de septiembre de 1809, a propósito de los tejos de la Sierra de Ronda, indica que “Del tejo se hace buenas cucharas y cajas de escopeta que suelen abrirse. Todos los que cito (y al parecer, todos los de la Sierra) son viejos y como se van gastando para hacer carbón, es probable que no tarde mucho en extinguirse la especie. Ningún animal lo gusta, sino las cabras.” Es de destacar que, a propósito de estos tejos de Ronda, señala que se trata de árboles de grueso tronco, no muy altos, viejos y deslucidos, “no pequeños como el de Sierra Nevada”, afirmación en la que coincide con el viajero Antonio Ponz, que a raíz de su periplo por Sierra Nevada en 1748 escribió que “la zona alpina no cría encinas, ni otro árbol, sino endebles tejos y tal vez el arce y el mostajo” (Titos, 1991).

El conocido botánico Charles Edmund Boissier visitó Sierra Nevada en 1834. La única mención explícita que incluye en su obra sobre la presencia de tejo se encuentra en una disgresión sobre la vegetación de la ribera del río Monachil aguas arriba de la confluencia con el Barranco de Belalcázar (Manuel Casas).

Un poco más arriba el río de este valle [Monachil] tenía un curso más tranquilo en medio de las orillas herbosas (...) Hacia ese lugar, en las cuestas abrigadas y en la orilla del agua, árboles y arbustos desparramados forman una vegetación que ofrece mucho interés, primero por las especies que las componen, y también porque se encuentra en todos los valles de la vertiente norte de la Sierra entre 3500 y 6.500 pies de altura. Salix caproea cuyo tronco se vuelve a menudo enorme, Taxus baccata, Sorbus aria, el bello Adenocarpus decorticans, Lonicera arborea (...). todos están en general desparramados, de varios de ellos, solamente se encuentran algunos pies en cada valle. Por varios indicios se ve que antes tuvieron que ser mucho más numerosos y formar unas zonas forestales muy bien limitadas, pero la escasez de leña en estos montes les resulta fatal y cada día desaparecen más.”.

Esta cita de tejo puede localizarse en el río Monachil en las proximidades de la confluencia de los barrancos de Valdeinfierno, Prado Redondo y del Castillejo, entre 1.750 y 1.900 metros, dado que poco después al describir su descenso por este río a partir del riachuelo que forma su primer origen, indica que tras la vegetación nival pudo observar todo el cortejo de la flora de los valles, la zona arborescente descrita más arriba y, por último, los bosquecillos de rebollo. Se puede identificar una segunda cita indirecta aunque muy probable de tejo: en su descenso del río Guarnón indica que “alcancé, siempre bajando, la zona forestal descrita anteriormente y que se encuentra en todos los valles de la Sierra; encontré las especies que las componen (...)).


Pocos años después, en 1845, el botánico alemán Maurice Willkomm recorrió con exhaustividad el macizo montañoso. En la obra posterior que recogió la crónica de sus excursiones señaló claramente que el único tejo que encontró en Sierra Nevada se localizaba en el valle del Monachil, aproximadamente a 2.000 m, en un lugar donde comienza a ensancharse, y cerca de un magnífico ejemplar de serbal.

En 1872, el alemán Johannes Rein visitó la Sierra y siguió algunas rutas que no habían sido realizadas por los naturalistas anteriores. En una de sus excursiones le sorprendió encontrar, aproximadamente a 1.800 m, en la confluencia de los dos arroyos que forman el río Dúrcal, un grupo de tejos.


Las referencias de los viajeros citados permiten elaborar un listado de las localizaciones de tejos en el entorno de Sierra Nevada (Tabla 1).

Código
Fuente
Año
Localización
Altitud
Orientación
0
Boissier
1837
¿Río Guarnón?
1600-1800
N
1
Boissier
1837
Río Monachil
1600-1800
N
2
Willkomm
1845
Río Monachil, Borreguiles
2000
N
3
Rein
1872
Confluencia Barranco Caballo
1500-1800
NO
4
Fernández Navarrete
1732
Arroyo Tintin
1400-1900
S
5
Rojas Clemente
1804
Las Minillas – Cueva Humosa
1500-1700
NO
6
Rojas Clemente
1804
El Camarate
1800-2000
N
7
Rojas Clemente
1804
Dehesa de San Jerónimo


8
Rojas Clemente
1804
Dehesa de las Hoyas de Genil


9
Rojas Clemente
1805
Guadarnón (Guarnón)
2800
NE
10
Rojas Clemente
1805
Barranco de San Juan

N
11
Rojas Clemente
1805
Dehesa de Dílar

O

Tabla 1. Referencias a la presencia de tejos en las obras de los viajeros que recorrieron Sierra Nevada en los siglos XVIII – XIX.


Esta relación se puede contrastar con las referencias toponímicas localizadas en los Mapas de la serie 1:25.000 y 1:50.000 de las Hojas 1.027 y 1.042 (Tabla 2).




Código
Fuente
Nombre
Año edición
Altitud
Municipio
21
MTN 1:25.000
Barranco de Los Tejos
2004
1200-1700
Dúrcal
22
SGE 1:50.000
Barranco de Los Tejos
1994
1400-2000
Güéjar Sierra
23
MTN 1:25.000
Pago El Tejo
2004
1700-1850
Dílar
24
MTN 1:25.000
Collado El Tejo
2004
1850
Dílar
25
MTN 1:25.000
Pago Los Tejos
2004
1900
Monachil
26
MTN 1:25.000
Fuente La Teja
2004
1300
Monachil
27
SGE 1:50.000, IGN 1:50.000
Barranco Los Tejos
1931
1700-2300
Quéntar
28
IGN 1:50.000
Cortijo de Los Tejos
1931
1850
Quéntar
29
IGN 1:50.000
Fuente de La Teja
1931
1450
Quéntar
30
MTN 1:25.000, SGE 1:50.000
Barranco del Tejar
1974
1300-2000
Capileira
31
MTN 1:25.000
Pago El Tejarillo
2004
2000
Trevélez
32
MTN 1:25.000 SGE 1:50.000
Barranco de Tejar
1974
1300-2000
Torvizcón
33
MTN 1:25.000 SGE 1:50.000
Cortijo El Tejarillo
1974
1150
Torvizcón
34
MTN 1:25.000 SGE 1:50.000
Cortijo de la Teja
1974
1100
Torvizcón
35
MTN 1:25.000
Cortijo El Tejar
2004
1200
Torvizcón
36
MTN 1:25.000
Molino del Tejar
2004
850
Almegíjar
37
MTN 1:25.000
Fuenta La Teja
2004
900
Lobras

Tabla 2. Topónimos relacionados con el tejo en las hojas Cartográficas 1:25.000 y 1:50.000 de la zona de estudio.


Las fuentes consultadas permiten elaborar un mapa de la distribución histórica del tejo en Sierra Nevada. Para contrastar si estas localizaciones se corresponden con el ámbito espacial de la presencia actual de tejo, se han comparado estas citas con la ubicación de las cinco poblaciones actuales (Blanca et al, 1998, 2001; Consejería de Medio Ambiente, 2003): Dehesa del Camarate, Barranco del Caballo en la cuenca del río Dúrcal, río Guarnón, cabecera del río Monachil y proximidades del pico Trevenque (Tabla 3).

La localidad de Willkmon parece coincidir con la actual población de la cabecera alta del Monachil, que se corresponde con el pago “Los Tejos”. Estos tejos posiblemente sean los que fueron recogidos de modo impreciso por Boissier y que Rojas Clemente ubicó en la Dehesa de San Jerónimo.

Los tejos del río Guarnón que señalara Rojas Clemente (y probablemente también Boissier) forman la segunda de las poblaciones residuales.

Los tejos del Cerro del Caballo, en la cabecera del río Dúrcal que citara Rein forman una tercera población actual, cercana a un Barranco de Los Tejos.

Un cuarto núcleo de tejos localizados en la Dehesa del Camarate coincide con lo reflejado por Rojas Clemente.

También se conservan tejos en los alrededores del Trevenque en el término de Dílar. Ésta localización puede corresponderse con lo que Rojas Clemente denominó Dehesa del Dílar. En esta área geográfica se ubican dos topónimos relacionados: Pago el Tejo y Collado El Tejo.

Las coincidencias son, por consiguiente, muy notables. Entre todas las localidades citadas por los botánicos antiguos y las referencias cartográficas destaca, sin embargo, la desaparición del tejo del valle del Genil, tanto en la conocida como Dehesa de la Hoya del Genil en la Loma de la Cuna de los Cuartos, como en las proximidades de la actual senda de la Estrella que fue abierta a finales del siglo XIX para acceder a las minas de la cabecera de este río. Estos tejos posiblemente fueron explotados por su mayor facilidad de acceso desde la localidad de Güéjar Sierra puesto que se encontraban en una de los caminos de entrada a la Sierra históricamente más transitados.

Un último autor, d´Ottensheims hace referencia a la presencia de tejo en el Barranco y Dehesa de San Juan. Sin embargo, esta cita nos parece muy cuestionable, dado que su presencia pasó desapercibida para Willkomm que recorrió este barranco con detenimiento. Por otra parte, en la introducción a la edición del texto de d´Ottensheims se pone de manifiesto que posiblemente este autor confundiera el Barranco y la Dehesa de San Juan con el valle del Monachil y la Dehesa de San Jerónimo.

En lo que se refiere a los tejos de la vertiente meridional de Sierra Nevada, el mítico árbol habría desaparecido a principios del siglo XIX. Simón de Rojas Clemente anotó que solo había un tejo en la Sierra de Lújar, la cordillera al sur de Sierra Nevada que separa la costa de Granada del río Guadalfeo. Sin embargo, en esta Sierra, el tejo debió ser relativamente abundante, puesto que aún perviven al menos seis topónimos relacionados en los pueblos de la Sierra de la Contraviesa: Barranco del Tejar y los cortijos del Tejar, de la Teja y del Tejarillo en Torvizcón, Molino del Tejar en Almegíjar y Fuente de la Teja en Lobras. Los topónimos Barranco del Tejar y Pago el Tejarillo en los municipios serranos de Capileira y Trevélez (situados por encima de 1.200 m en la fachada sur Sierra Nevada) reflejan, por otro lado, en las cotas superiores de la Sierra Nevada meridional.

Las áreas actuales de distribución del tejo en Sierra Nevada coinciden con las citas históricas recopiladas. La distribución del tejo en Sierra Nevada parece no haber experimentado una gran variación (exceptuando la desaparición de la población o poblaciones del Valle del Genil) en los últimos 200 años. Parece probable que a principios del siglo XIX el tejo era ya un árbol singular, aislado en un escaso número de poblaciones pero con un número mayor de ejemplares a los actuales, atendiendo a las observaciones de Simón de Rojas Clemente. Otras poblaciones, sin embargo, habrían desaparecido durante los siglos XVI al XVIII, poblaciones que podemos aventurar su localización por el reflejo de los topónimos y por citas aisladas como la de Fernández Navarrete.





Código
Nombre
Altitud
Municipio
41
Dehesa del Camarate
1.500
Lugros
42
Río Guarnón
2.000
Güéjar Sierra
43
Río Dúrcal
2.000
Dúrcal
44
Río Monachil
2.000
Monachil
45
Trevenque
1.800
Dílar


Tabla 3. Presencia actual de tejo en Sierra Nevada (Consejería de Medio Ambiente, 2003)


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Figura 1.- Localización de las citas de presencia de tejo (1 a 12: fuentes literarias, 21 a 37: topónimos cartográficos; 41 a 45: distribución actual).

Bibliografía


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BOISSIER, C.E. 1839-1845. Voyage botanique dans la midie l´Espagne pendant l´annèe 1837. París (edición en español: Viaje botánico al sur de España durante el año 1837, Caja General de Ahorros de Granada, 1995).
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PFENDLER D´OTTENSHEIM, F. 1849. Andalucía, la Sierra Nevada, los Pirineos, Madera y Nice. Sevilla (edición facsímil: Andalucía y Sierra Nevada, Fundación Caja de Granada, 1996).
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WILLKOMM, M. 1847 Zwei Jahre in Spanien und Portugal. Dresde y Leipzig (edición en español: Granada y Sierra Nevada, Fundación Caja de Granada, 1997).
WILLKOMM, M. 1882 Aus den Hochgebirgen von Granada. Viena (edición en español: Las Sierras de Granada, Caja General de Ahorros de Granada, 1993).


[[#_ftnref1|[1]]] Esta ponencia se ha elaborado con la información de partida recopilada por el autor y los siguientes colaboradores: Marta Camino, Azahara Portero, Lourdes Luna, Cristina Bernal, Henar Guerrero, Miguel Montes, Luis Hens y Antonio Peragón.